IBOGA: LA RAÍZ DE UNA PLANTA QUE NOS PERMITE VER DE RAÍZ LO QUE NO SOMOS PARA LIBERARNOS Y SER LO QUE SOMOS

La iboga es un onirógeno natural que proviene de moler la raíz del árbol africano “tabernanthe iboga” que se encuentra en los bosques profundos de Gabón, Camerún y el Congo.

Se trata de una de las sustancias más potentes que existe  como herramienta de autodescubrimiento y de liberación de cargas innecesarias.Esta medicina natural ha sido utilizada por el Bwiti, una tradición iniciática y religiosa africana. Actualmente ha sido descontextualizada y está siendo utilizada en multitud de clínicas y siendo el foco central de muchos congresos de salud mental y psicología clínica en Europa y América.

A los templos de iboga en Gabón son llevados desde todos los pueblos de los alrededores personas agonizantes que han perdido la energía vital y las ganas de vivir, mucha gente que pierde la esperanza; auténticos zombies que resucitan después del proceso de sanación con iboga. Si sientes que estás en un momento de tu vida donde las estructuras y patrones que creaste o te crearon en tu interior ya están caducos y los estás cargando con el sufrimiento que esto produce,  es definitivamente tu momento para tomar iboga.

¿Cómo podría volar una mariposa que carga el capullo que la recubrió antes de su transformación? La iboga ayuda a descomponer todo lo que ya no tiene energía vital ni sentido en tu vida, nos permite ver como una exploración arqueológica en el calor del desierto el significado profundo de las defensas carcelarias y relaciones sintagmáticas con las que está estructurado el lenguaje del inconsciente programado . Todo va a apareciendo clara y esquemáticamente cual diapositivas en el panel negro que aparece cuando cierras los ojos.

Se consume tragando el polvo de la madera de la  raíz con un poco de agua, como si fuera un infusión de hierbas naturales.  Desde el momento que se lo toma, el proceso con iboga puede durar entre 6 y 12 horas y hasta 40 con los efectos residuales, por esta razón se debe estar 3 días en el retiro, ya que el primer día es para preparación, el segundo se da la iboga y el tercero es salida del proceso e integración. En la primera fase produce una profunda relajación, después se va entrando poco a poco en un estado expandido de conciencia donde pueden aparecer visiones lúcidas sobre la vida inundadas de un fuerte y confrontador sentimiento de comprensión de lo que nos hace sufrir. La iboga no produce daños fisicos pero produce un cansancio físico que impide realizar muchos movimientos, de tal manera que no podamos escaparnos de atravesar aquello que nos toca ver adentro de nosotros mismos. Al día siguiente sin embargo nos sentimos revitalizados y llenos de energía pues la iboga tiene propiedades estimulantes que colaboran a que posteriormente accedamos al entusiasmo y las ganas de vivir.

Respecto a la fenomenología de la experiencia las visiones de la iboga son mucho más tenues que con la ayahuasca pero está es mucho más directa a la hora de confrontar, ya que muestra desde la primera toma lo que la persona necesita ver y comprender. Amplifica las rutinas mentales que hemos «normalizado» en nuestra vida para que las veamos.
Te muestra todo lo que crees acerca de ti, te sobreexpone una y otra vez a lo que mas temes, a la idea falsa que has creado de ti mismo, de una manera mental y agotadora hasta que dejes de pelearte con ello, es un loop o bucle infernal y constante que se repite una y otra vez hasta que te derrotes y dejes de darle importancia, en vez de disolver los pensamientos repetitivos y obsesivos como ocurre con otras medicinas como el bufo alvarius  lo que hace es incrementar su potencia y frecuencia como en un sueño bizarro e insignificante en el que hemos quedado atrapados cual ratón en una rueda.

Por eso se llama onirógeno, porque lejos de despertarnos del sueño (oniros) y la pesadilla nos mete de lleno en ella, nos sumergimos en su pesadez de plomo como el que se mete en una seca y mohosa cueva , al intensificarse la pesadilla mental llega un momento en el que despiertas de ella de manera gradual, mientras que con los enteógenos hay una conexión más fulminante con el foco luminoso despertador y divino del Amor y una ligereza.

La psicología cognitivo conductual usa una terapia que se llama , terapia de exposición,  te enfrenta al estímulo fóbico progresivamente, por ejemplo primero te pone fotos y películas de arañas, después una araña en una cristalera y luego permites que una araña suba por tu brazo, incluso hay una última fase llamada de sobreexposición que busca una especie de inmunidad al estímulo temido (algo así como meterte en una piscina de arañas hasta que no te importe lo más mínimo), la iboga te lleva a esta fase progresivamente y deja ahí varias horas, en un tiempo largo que nada tiene que ver con el sentimiento de eternidad donde solo puedes una y otra vez abrazarte a ti mismo y dejar de luchar con esos pensamientos.  Durante el proceso pueden aparecer pensamientos suicidas dado el proceso tan fuerte de enfrentar y ver la esclavitud de la programación de la mente a la que nos sometemos e hipnotizamos  , aunque al no poder moverse la persona es dificil que ejecute lo que piensa, aún así es necesario acompañar a la persona en todo el proceso y estar atento pues una vez se recupera y vuelve a andar puede aún estar muy impactada con lo vivido y las ganas de morir o matarse pueden estar a un nivel muy alto, por lo tanto es importante atenderlo con cariño, paciencia y prepararle un caldo (se recomienda con algo picante) mientras se recupera, en esta fase es probable que ocurran catarsis y llantos de liberación que salen como cascadas y geisers.

A la iboga la llaman “rompe mente” porque la mente no es capaz de controlar, interrumpir o interferir la visión panorámica de como te tratas a ti mismo. Nos muestra los procesos inconscientes y nuestra relación con ellos que hace que nos bloqueemos y hundamos, perdiendo la armonía, la creatividad y las ganas de vivir y disfrutar de la vida.

Uno de sus principios activos, la ibogaína,  elimina el sindrome de abstinencia fisico por completo y está completamente indicada sobre todo para adicciones a opiáceos. El sindrome de abstinencia es muy aparatoso y sintomático, muchas veces enceguece e hipnotiza a la persona que queda anulada mirando a un punto muerto; convulsionando y  buscando compulsivamente el consumo. El hecho de que lo erradique nos permite trabajar luego con la psicoterapia para ir más en profundidad para hallar y comprender las causas profundas de la adicción. Al haber quedado neutralizada la parte más sintomática que es conocida como ” ansia de consumo”, “mono” o “craving” se puede iniciar un proceso más profundo. La iboga no sana ninguna adicción ni resetea el cerebro para que no consumas más como dicen algunas personas, es una de las mejores herramientas para trabajar con adicciones pero no es una varita mágica que te vaya a dar la capacidad de controlar las copas o drogas que te tomas .

A nivel médico la iboga devuelve algunos receptores celulares a su tamaño original de tal manera que si una persona que ha desarrollado tolerancia a la heroína y toma iboga, una vez finalizada la experiencia si vuelve a tomar la dosis a la que se acostumbró puede tener una sobredosis. Por lo tanto debe volver a la dosis con la que comenzó a tomar heroína si quiere volver a tomarla. Por otra parte las personas que vayan a tomar iboga conviene que se hagan un electrocardiograma previo para ver si tienen patrón QT, una condición cardíaca anómala que tiene un porcentaje minúsculo de la población y que incapacita para tomar iboga. Por otra parte se han estudiado los beneficios de la iboga para el tratamiento de la hepatitis C

La iboga salió de África a recorrer el mundo hace más de 30 años, ya ha dado sus primeros pasos que han permitido que sea estudiada científicamente y ayudado a miles de personas . Se han filmado varios documentales y películas. Dicen que se descubrió porque un hombre le dió a su mujer carne de puercoespín para comer y la mujer tuvo toda la noche visiones, después fueron a donde habían encontrado al animal y vieron que estaba sobre un árbol de iboga y que había roído sus raíces, tomaron la planta y al comerla comprobaron que ese era el detonador vegetal de las visiones y de la experiencia de comprensión que había tenido la mujer .
Miles de personas testifican en el mundo acerca de la esencia demoledora de la iboga, se necesita mucho coraje, paciencia y confianza para vivir algo así pero se renace de todo ello conectados con la fortaleza esencial del que ha atravesado esa travesía interna.

Sergio Sanz Navarro

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