EL PÁNICO A NO HACER NADA

¿ Has sentido alguna vez desasosiego y angustia cuando de repente “no tienes nada que hacer”? El llamado “horror vacui” es un vacío que surge cuando sentimos que no hay nada que nos dé sensación de existencia, tiene que ver con creencias como “soy lo que hago” “merezco amor solo si produzco o si aprovecho el tiempo”. A veces viene acompañado de una sensación de culpa que tiene que ver con esa sensación de indignidad por no ganarme el amor. También puede sentirse como una gran soledad que solo puede llenarse rindiéndote a que el amor te llene desde adentro dejando de sostener todas las justificaciones con las cuales nos autoabandonamos a la espera de qur llegue aquello que nos complete.

Otras veces se manifiesta como aburrimiento que a veces en realidad es autorechazo pidiendo que lo abracemos con la corriente inmensa de nuestra paz. Pues la paz no es un efecto sino que tú eres el que te la da y te la quita al dejar de increparte y de increpar a la vida una dosis de satisfacción o euforia en vez de estar presentes con esa petición de amor que nos hacemos a nosotros mismos ; y que a veces se vive como un sacrificio momentáneo o renuncia de la frenética y desesperada búsqueda de placer.

De repente puedes sentirte un inútil e ir corriendo a hacer algo que te devuelva esa sensación de estar siendo útil y de que tu dia vuelva a ser un “día productivo”, pero si cada vez que sientes eso corres desesperadamente a hacer algo nunca vas a poder tocar con el fondo de un amor y una amabilidad sin limites que te permita sentirte inocente “en el inútil” , dejándote caer ahí accedes a un poder que no se opone nada en el que no te sometes a ningún “tengo que” y a una alegría sin causa externa por simplemente ser. Si no permitimos que se caiga la fabricación de lo que no somos al dejarla de sostener y atravesamos esa punzada de muerte de dejar de ser no accederemos a la paz , la gracia y el descanso profundos que hay más allá, más acá.

Cuando digo no hacer nada es no hacer nada, ni si quiera “meditar” , ni aprovechar el momento para tomar el sol y “ponerse moreno”. Me refiero a permitir o a que el permiso ocurra, respirar y acoger las sensaciones que surgen dándoles espacio sin someterse a ellas pero llevando un inmenso amor y suavidad hacia ellas y por supuesto sin creer ninguno de los pensamientos de autoataque o ataques hacia la vida que pudieran manifestarse, tan solo permanecer allí sin buscar ningun resultado ni pretendiendo que desaparezca nada de tal manera que ese “no hacer” no se convierta en un hacer sino en un estar que se deviene inmensamente plácido sin esperarlo.

Te invito a explorarlo, una vez esto ocurre empiezas a vivir más tranquilo, sin huir de todo aquello que sientes y que no quieres abrazar que se manifiesta a veces en tus momentos vacíos pues en realidad se trata de situarse en un lugar interno de no-hacer que no tiene que ver tanto con hacer actividades o no hacerlas sino con simplemente confiar en la total perfección, respirar y dejarte guiar por el amor, son por lo tanto momentos de cesión del falso poder que busca controlar y manipular y también del abandono de los intentos de construir una falsa identidad merecedora que no se da cuenta que en esa misma recopilación de razones por las que amarse y darse valor se está si misma negando su valor esencial siemprepresente.

Se requiere de coraje para pararse a descansar y simplemente observar, morir ahí es acceder a una profunda integridad y dignidad que desemboca en el goce de ser .

Sergio Sanz Navarro

Cuadros de : John William Godward

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