SAN PEDRO: LA LLAVE VEGETAL QUE ABRE LAS PUERTAS DEL CIELO

El San Pedro una medicina natural indígena extraída de la parte verde de un cactus (Echinopsis Pachanoi) cuyo principio activo es la mescalina, el mismo principio que el Peyote (la planta que brindó Don Juan a Castaneda en su odisea psicodélica por los mares de la Comprensión y la Sabiduría).
“El primer enemigo del hombre de conocimiento es el miedo” dijo el mismo Castaneda pero no hay razón para temer a este cactus, hijo de menor del peyote, que es tan suave y amable como un abuelo sabio y cariñoso que nos enseña la eterna juventud de nuestro corazón y es que siguiendo con la filosofía de Castaneda y Don Juan ” de los caminos que elijas, para no perderte, sigue aquel camino que tenga corazón”.

Efectivamente el San Pedro es una medicina ancestral que abre el corazón, conecta con el sentimiento de amor y aceptación por uno mismo y por los otros. Nos da una visión de la perfección que hay en todas las cosas.
Puede tomarse en jugo o disecado en polvo y disuelto en agua.  Expande la consciencia y abre las puertas del corazón de par en par hacia una conexión total con el amor y que permite a la visión contemplar los destellos divinos que resaltan en cada bello e inocente rincón de la creación pues cuando tomas San Pedro empiezas a verlo todo con los ojos del corazón.

Su nombre originario es Wachuma o Aguacoya pero se quedó con el nombre de San Pedro debido a la experiencia que tuvo un fraile en el año 1500 que lo bautizó así en referencia a que el apóstol San Pedro era quien tenía las llaves del cielo considerando así este cactus como una llave vegetal hacia el gozo celestial.
El principio activo enteogénico de este cactus lo usó Aldous Huxley para escribir su famoso ensayo “Las puertas de la percepción” donde expone que esta sustancia es capaz de inhibir “una válvula”  del cerebro que filtra la percepción impidiéndonos ver el “brillo divino” (después se descubrió que esa válvula es un órgano que se llama tálamo)

Este ensayo es un auténtico viaje sensorial y profundo y a todo el mundo recomiendo leerlo pero más aún recomiendo que puedas vivir la experiencia por ti mismo.
En un momento de su obra dice que bajo los efectos de la sustancia no puede más que echarse a reír al salir a la calle y contemplar el espectáculo de tan grotesco teatro en el que nos desenvolvemos. Como si se tratara de dejar de ser seres adaptados por un momento y permitirnos volvernos locos de amor para poder ver la normalidad con aceptación y gratitud.
Como si esta vida fuera un baile de disfraces donde el amor se esconde y se disfraza de juez, de soldado, de cura, de ama de casa, de policía… y todos fuéramos de aquí para allá fingiendo que no somos el mismo Ser, representando roles que nos permiten jugar al juego de la vida, disimulando que no somos ese Amor Inconmensurable que todo lo ha creado y todo lo guía. El amor gastándose una tremenda broma cósmica a si mismo.
Jim Morrison leyó con pasión este ensayo y bautizó su grupo con el nombre del libro que estaba bautizado a su vez así en honor a la famosa frase del pintor William Blake: “Si las puertas de la percepción quedaran depuradas, todo se habría de mostrar al hombre tal cual es: infinito”
Por otra parte, el San Pedro era la medicina sagrada de los incas para expandir su consciencia y expandir su creatividad en la creación de sus majestuosas construcciones y sigue siendo la medicina que los Queros usan hoy en día en algunos de sus rituales.

Al ser un cactus, reequilibra electromagnéticamente el cuerpo facilitando así un estado de armonía y paz interior que favorece la contemplación.
No produce alucinaciones pero todo se ve de un color más vivo como si el mundo estuviera recién creado y fuéramos lanzados como niños en nuestra más cándida desnudez  a jugar con la vida en la naturaleza plena.

YOPO : «EL RAPÉ DE LOS DIOSES»

El yopo es una medicina natural enteógena que permite vivir una experiencia de Comprensión de la dualidad y el teatro de la separatividad de nuestros personajes desde el Amor de la Unidad y una conexión tremendamente placentera ,sensual y extática con el Todo.

Su origen y primeros usos se encuentran en la Amazonía Venezolana en los pueblos piaroa, jivi y yanomami. Se prepara con la semilla molida de la planta Ananthethera Peregrina que mediante un proceso de mezcla con otras cenizas y plantas queda configurado en unas pequeñas placas o tortas de color negro que serán las que después se muelan antes de su inhalación.

La manera de consumir esta medicina es inhalándolo con una yopera que es un instrumento en forma de tubo que se bifurca en dos pequeños tubos que encajan con cada orificio de la nariz. La persona esnifa el polvo que ha quedado molido en el plato media hora después de haber masticado y tragado el caapi. También puede ser proyectado por el facilitador en la nariz de la persona soplándondoselo con un tubo.

El caapi es la liana de la ayahuasca molida y cumple una función relajante de apertura pero sobre todo desinhibe la enzima IMAO del hígado para que así no se disuelvan los principios activos del yopo y la medicina haga su efecto. Como inhibidores también pueden utilizarse la ruda siria o la pasiflora.

Cuanta más cantidad de caapi se consume más dura la experiencia y mayor es su intensidad. Es por ello que los piaroa llaman al caapi » la gasolina».

La postura ideal para navegar en la experiencia es sentado sobre un pequeño banquito en cuclillas. Los codos han de ponerse sobre las rodillas y los brazos cruzados y la frente ha de quedar posada sobre ellos. Lo ideal es moverse lo menos posible. Esta postura es conocida como » Quami quiachi» que se traduce como » fortaleza de corazón» y que va más allá de ser una simple postura para convertirse también en una actitud serena y feliz ante la vida orientada hacia la paz interior y la consciencia del inmenso poder del amor que radica en nuestro Corazón Radiante.

La experiencia comienza a los 5 minutos de haber inhalado el yopo. El cuerpo empieza a calentarse y se empieza a sentir un hormigueo gustoso por todo el cuerpo. Es en este momento donde pueden comenzar los vómitos que tienen el propósito de desintoxicar el organismo y de abrir y desbloquear todos los canales energéticos.

Es entonces cuando comienzan las visiones que tienen el propósito de desajustarte y confundirte para ir abriendo nuevos espacios perceptivos. Es importante no tratar de analizarlas ni prestarles demasiada atención, tan solo es importante entregarse a la experiencia y sentir, atravesando asi la parte visionaria que es lo más superficial de la experiencia para adentrarse en un periodo de turbulencias donde pareciera que que están batiendo tu mente agitándola para desordenar la percepción egoica de separatividad y asi abrir una autopista directa al cielo de la unidad que es adonde te lleva la experiencia. Te sumerges así en un inconmensurable sentimiento de gratitud y comprensión desde el que descubrirse a uno mismo, a los otros y a la vida desde los ojos del amor. Solo desde el Amor podemos conocernos realmente pues el amor es lo que somos. El análisis y la evaluación sólo nos llevan a una imagen distorsionada y fragmentada de nosotros mismos. Es por ello que este tipo de medicinas como el yopo marean primero al «analizador» que hay en nosotros para así adentrarnos de lleno en una experiencia de síntesis total con todo. Una experiencia oceánica donde se siente un aire fresco dentro de nosotros que nos expande y extiende volviéndonos Uno con la Naturaleza.

La experiencia se vive con los ojos cerrados al principio y en la posición indicada. Esta parte dura aproximadamente unos 15 minutos y una vez se ha alcanzado el estado de plenitud nos quedamos en él de 2 a 3 horas. Por lo tanto la parte más fuerte e intensa de la experiencia es al principio llevándonos después a una experiencia extensa y profunda de simplemente gozar y Ser.

El yopo es el puente perfecto entre la ayahuasca y el Bufo Alvarius. La primera parte la experiencia es idiosincrática del yopo en sí pero después nos lleva paulatinamente a una experiencia similar a la ayahuasca que nos conduce de manera elegante y sin las aparatosas reacciones del bufo alvarius hacia una experiencia de completitud.

A nivel químico el yopo es poseedor del n’n’dmt que es el principal principio activo del brebaje ayahuasca ( contenido este en la segunda planta con la que ésta se prepara, la chacruna) y también del 5-meo-dmt ( principal principio activo del bufo alvarius, aunque en el yopo se encuentra en una concentración menor), también el yopo posee bufotenina.

No existe ningún caso documentado de muerte o de debut de una psicosis crónica por consumo de yopo.

Lo que si existen son multitud de testimonios de personas que después de la experiencia han sentido el primer gran click para iniciar un proceso de liberación total de las creencias autolimitantes que nos aprisionan y que ha conducido a muchos a salir de estados alterados como la depresión o la adicción.

Sergio Sanz Navarro

ABURRIMIENTO

Eres la indigestión de mis sueños no cumplidos, la nostalgia de cuando fundido en Dios deseo y safisfacción eran Uno.

Eres una angustia sorda de impotencia y frustración, el azote de mis días y mis noches en vela cuando miro con complicidad y anhelo la plenitud de la eternidad.

Eres una corriente gris de llanto que riega los infértiles campos de mis tercos intentos de llegar al éxtasis… allá donde crecer las negras flores con las que me atraganto cuando por mi boca salen y exhalan su repugnante olor con el que me ahogo.

Eres la disconformidad constante protestando adentro de mi con un recuerdo de gloria.

Eres una puta y amarga queja que sangra en mi corazón y me consume por dentro que solo se emborracha con el licor del amor y la diversión.

Eres el odio de la soledad que no es ausencia de personas sino no estar como y con los que te gustaría estar, pues soledad e insatisfacción son lo mismo.

Eres el mustio espanto del atronador silencio de una cama vacía disfrazado de inofensivo ruego y sin embargo eres la extensa súplica cuando la vida me seduce y me esquiva.

Eres mi negación al encuentro con todo aquello que no me llena o atrae. Eres la vida pasando por una pantalla.

Eres un poema falso que se repite, el anhelo de beber en una abstinencia autobligada , cambiaría todo lo que escribo por cumplir todo lo que deseo, lo echaría al fuego si con ello prendiera la llama que fuera luz en este apagamiento que pago a «a veces» que parecen «siempres «, en esta oscuridad en la que me tambaleo como un ciego que no sabe a dónde va…

Eres un potro enfurecido de rabia y miel que vive en mi y que soy ,cuando ,aunque miles de personas pudieran leerme y comprenderme me siento un pequeño pulmón incapaz de respirar el universo entero.

Eres un chico joven tumbado en una cama oliendo las flatulencias de esta prosa , bella maloliente del nardo y del espino…

Eres el eco de mi inquietud, un pesado pesar… un poeta de alcantarilla que adora en la noche onírica las féminas que de él huyen…

Eres el estúpido e infantil dramatismo de un flojo revistiendo de sublime su desgana.

Eres el reclamo que estalla y que grito a la incorpórea Señora del Universo, mis caprichos humanos luchando contra los caprichos divinos… eres la furia que no sabe contra qué pelearse , a qué golpear…
eres el escupitajo que te tragas cuando me crees todo esto , eres el amor berdadero mal escrito, la duda del sabio que nada sabe, eres la envidia que tengo por aquello que me gustaria vivir, eres un «poco» que duele «mucho», la escasez de una fuente reticente a dar agua, eres la torpeza de un galán que se siente inepto, un mensaje sin contestar, una cita muriéndose en la imaginación, el contraplano de una mirada que me fascina y no alcanzo a ver, una prosa larga que se me hace corta cuando de corto que se me hace el disfrute larga se me hace la espera, eres la culpa cuando me miras fijamente y no se qué decirte, eres todo lo que no es en mí y que extrañamente vive cuando se siente morir por no ser vivido.

Eres la calvicie que no puede disimularse, eres un andar hombros abajo, eres la chepa de un hombre que renquea, la burla de una mujer fatal , el fracaso del amor más bonito , eres la frigidez existencial con orgasmos entrecortados… eres el cansancio de la búsqueda y todo lo que no funciona… eres la felicidad asustada… la mierda de un escrito que no acaba bien.

Sergio Sanz Navarro

El eco de la muerte late en la vida y desafía nuestra intrepidez para cruzar los mares de la intensidad…

Es el frío que nos hace buscar el calor del amor y cuando el miedo alza su lúgubre canto de gélido dolor, se anuncian en nuestra piel las ganas de disfrutar el contínuo momento de nuestra travesía.

Todo rígido horario se desvanece cuando el furor de nuestro corazón clama gozar… toda tristeza se vuelve barda y ménade cantaora que nos incita a ir más allá de los límites en los que nos amortajamos ,con entumecedoras cautelas, que tienen el malva color de cuando el oxígeno nos falta y nos ahogamos en la insipidez de lo anodino…

Cuando nos anquilosamos en grises cuartos que huelen a sorda agonía se abren millares de canales auditivos en nuestra alma que escuchan ,por lejanos que sean, los gemidos de placer y los vítores de felicidad que en silencio deseamos que nos estremezcan, y aparecen en nuestro sentío las lujuriosas miradas de aquellas que nos pretendieron… y que se esfumaron en una túpida y burlona bruma de yo que se qué…

Y lo que creemos que pudo ser y no fué, se vuelve loca meta que enloquece las brújulas de nuestro caminar, mientras nos retorcemos en pos de que nuestra vida se convierta en una extática y poética celebración…

La música sigue sonando y nos agita para que nos desperecemos y zafemos de la fúnebre, arácnida y paralítica silla en la que montados nos topamos con las afiladas esquinas de ese calabozo, en el que parecen oxidarse las llaves maestras que portamos en el entusiamo, esa mágica chispa que llevamos dentro que encendida abre las puertas de la experiencia divina…

Salimos a la calle, no hay nada, y sin embargo está todo en algún dulce dónde que buscamos… en algún aquí y ahora que no es aquí y ahora, donde volver a encontrar la preciosa sinfonía de la plenitud y beber de la copa de la soberana ambrosía de la satistacción total con la que nos sentimos reinar sin reinar extensamente… para aunque sea por un segundo sentir la vibrante, plácida y eterna expansión de nuestro ser.

No dejes que el miedo gobierne tu vida desde las sombras, arrójate con valentía hacia el horizonte que anhelas, aunque no veas con claridad su final ni sepas con más certeza que la del bombeo de tu entusiasta corazón hacia donde te lleva…

No dejes que la vergüenza ponga tu cabeza mirando un suelo pobre y te detenga y que los hipotéticos escenarios de supuestas debacles, fracasos y esos «qué dirán» esos «otros» que hablan adentro y fuera de tí ruboricen la tersura de una firme decisión en pos de tus dulces sueños. Levanta tu mirada con dignidad ante todos en esa inocencia inextinguible que ninguna culpa frena.

Hay un frío que nos paraliza sin darnos cuenta, una seca comodidad en la incómoda falsa seguridad que nos congela y aturde nuestros movimientos, el miedo nos autoexcluye en una paralizante soledad que nos vomita hacia momentos yermos de callada y extrañamente reposada desesperación.

No hay mucha precisión en lo impreciso, pero hay un sonido álmico que nos guía, el eco de un placer dichoso y remoto en un futuro que está vivo el presente.

A veces temblamos cuando lo que deseamos se acerca, nos revolvemos cual perros gruñientes en los descampados de las noches que nos pillan desprevenidos y desabrigados , esperando, siempre esperando, a veces sin saber qué, caminando y a veces renqueando hacia esa música festiva y gloriosa de celebración que desde lejos con embrujo nos llama.

Me paro en las esquinas a escribir , a replegar fuerzas para tigreantes saltos hacia oceánicos y excitantes sentires que me funden con el gozo de la vida, allí muero y me siento terriblemente solo antes de sentirme completamente acompañado por la existencia entera.

No es el frío de la calle, es el frío de los tuétanos de tu cuerpo que piden llama viva del alma y el centelleo fresco de la mirada del lozano amor bailando.

El «no» terco se presenta cual fraudulento cancerbero ante las puertas del paraíso que la llave del «sí» abre.

Ay de mi cuando el escalofrío me recorre cual ayahuasca que despierta los deseos más escondidos… no hay manta que arrope tal estremecimiento que deja un rastro de tristeza cuando se ignora…

Si… quizás te sientas vulnerable cuando te abalanzas con alabanza desde el móvil faro de tu corazón… pero… merece la aventura tal magnitud de salvaje vida que estalla…

Un beso que no te mata un poco es un beso cobarde… vivir siendo decidido por el fluir es vertiginoso… mas la templanza tampoco es enemiga… sino timón cauto para no caer en los precipicios de la ruina…

Tú que me lees y me comprendes sin necesidad de entenderme , sientes por un segundo el veneno que me vacuna en lo eterno más allá de la perdición que nos parapeta en una recalcitrante fragilidad que solo deja en la boca ese callado e insípido clamor… que te invita una y otra vez a gozar de la vida que quieres vivir corriendo por las celestes autopistas de tus venas…

Caminando por la calle, en el metro, a veces… en un parque, una mirada… y conectas con alguien… pero no le hablas… y algo en ti siente que has perdido la oportunidad…

Sientes esa insatisfactoria sensación de «casi», y vivir en el casi es vivir a medias, un amor no celebrado, una frustración, porque tú corazón se abre y exhala una visión de pasión que se vuelve amarga culpa y la perfección con toda su magnitud no alcanza a colmar el consuelo de lo que , quién sabe si esto que digo es locura o pretensión de poder personal, de lo que… pudo ser y no fue.

En las noches no me dejan dormir mis ansias de celebración, de todo lo que anhelo vivir, descanso , si, pero despierto atento a asumir el riesgo , salir de las rutinas sin caer en el precipicio de la destrucción, con prudencia pero sin cohibición.

Si, me gusta ser protagonista, si, me gusta que te vuelvas loca por mi, si, me gusta cuando me deseas y te atreves a expresar tu deseo, que te arriesgues a vulnerarte, a llegar a depender…

Esa desconocida, de repente, te conoce desde los eones del tiempo, acabas de verte en el brillo de sus ojos y por un momento habéis sido amantes en secreto, el universo lo sabe, tu alma lo baila… pero la vergüenza y la timidez opacan la manifestación de un mundo nuevo, un mundo de amor que efervescente asoma burbujeando desde tus adentros…

Nos toca a ti y a mi, te toca a ti y a ella, a ti y a él, amor somos y en amor nos convertiremos, del amor venimos y al amor vamos, para qué contener más lo incontenible…

Lamentablemente somos tan tercos que hasta la muerte somos capaces de atar nuestro desbocado deseo por obedecer a un insípido ¿qué dirán? pero la sequedad no es tu patria, tu quieres atreverte a que el miedo muera en cada encuentro y la vida vivaaaa y vivas la vida y el amor explote y lo inunde todo con su magia, esa es la apoteosis de la creación, quien lo probó lo sabe.

Sueño con ellas, sueño con ella, y a veces en la realidad me baila y sus ojos se prenden en llamas y de goce se contonea… pero de repente el momento yermo llega, la alegría se queda muda y me siento estatua sin gloria, actor secundario sin guión y flor sin perfume.

Como quisiera yo que tú me llamaras y que está frustración de fuego negro no me quemara el pecho, como quisiera yo que tus ojos no vieran payo ni gitano y que le hablaras de mi a tus amigas. Me gusta cuando te canto y bailas y a veces me odio cuando callas porque desaparezco, como me gustaría vivir embriagado de poesía y que torrentes de sangre dulce corrieran por mis venas, desterrar por completo la nostalgia del alcohol y vivir alabando la gloria de vivir.

A veces siento que el eco del futuro me llama, no sé si es el deseo que me azuza desde adentro o mi alma que retumba pidiéndote a los cielos. A veces siento tu mirada acariciándome el corazón… tantas veces dudé si era verdad o mentira, si era brillo efímero o un juego, pero siempre caí porque ya me daba igual si era verdad o mentira si por tan solo un segundo podía sentirnos juntos.

Cuántas veces tambaleándome llegué irrumpiendo a golpes contra mi piso vacío que chillaba dolor… cuántas veces enloquecí de necesidad de cariño, cuántas veces me sentí el rey y después todo se arruinó como cuando se pinchan los globos de una fiesta de cumpleaños y de repente te sientes un foráneo en la fría tierra de la indiferencia que se siente cual atmósfera mustia de tácito rechazo, de arrepentimiento, una pendiente de roca gris.

Pero aquí estoy de pie sobrio, henchido de oración y fuerza.

Y sé, sé, sé, que llegarás, como llega la primavera con sus vientos de jazmín y azahar. Como llegan las canciones sin permiso, como cuando me saludan y sorprenden tus andares cuando doblas la esquina y la calle se vuelve un tablao y el aire sabe a bulería y tango.

Porque te sueño existes, porque sueño yo no estoy loco, porque estoy loco sueño, porque sueño desvarío y porque desvarío varía mi vida y porque es vida, vida de verdad, la muerte no la vencerá porque la muerte es la resignación del triste y la tristeza se esfuma cuando te alzas en vuelo en pos de tus sueños…

Avanza con bravura, no te detengas cuando las oscuras brumas de la travesía te embrujen, los bosques del miedo son solo espejismos ,aunque a veces el peligro acecha de verdad, sé cauto, pero no te paralices, si paras que sea a respirar, regenerarte, contemplar, incluso visualizar…

La vida es salvaje ,si, pero encontrarás compañeras y compañeros que te alienten, que te insuflen cantos de gloria y salvación.

Y cuando menos lo esperes inesperadamente respiraras libertad, a veces incluso en mitad de la bancarrota anímica.

Habrá momentos de pánico y desesperación pero te levantarás.

Habrá camas donde tumbarte y miradas y abrazos dónde descansar.

Y las musas te colmarán de gracia y tu sonrisa se inundará de gratitud.

Y jamás volverás a caer en los infiernos pues por nada venderás tu paz, ni por una vieja alegría,pues será paz verdadera, felicidad oceánica, y no una aburrida tregua hija de la frustración ,pues serás hijo de lo Nuevo y lo nuevo será tu eterno amanecer, bienaventurado hermano, buenaventurada hermana.

Mi dicha, mi destino, mis erguidos compañeros en las batallas de la existencia, nuestro silencio reirá en la victoria de los que supimos permanecer impertérritos ante la desdicha que nos cayó o que nos buscamos.

Cuando el fracaso te azuce con maligna sorna y te susurre frases incapacitantes al oído, recuerda tu fortaleza, sal de ahí, corre, vuela, llama, implora, ríe, camina ¡vive!

Vamos juntos

Sergio Sanz Navarro

Ahora ya, no hay ya , sino yaya, opresión ,sin presión con presión, calma chicha de un puerto sin barcas. ¡Ay de mi! sin mi cuando ti no está en mi.

Dejar de escribir es enfrentar tu bronca, la mía, la estación de la frustración, un correo quebrado, una misiva fallada, una carta mojada, una tinta derramada, una tristeza real, un ronquido sin Dios, una tos frágil, un padre que reclama, una madre rota, una cárcel fría , una botella vacía, un grito sin espacio, un escrito sin comas, una argentina sin argentinos ni argentinas, una policía sin chaleco, un caos fino sin tregua , un sabina sin whisky, una misa sin canto, una campana sin vida, un espanto sin ni si quiera espanto, una luz cegadora, un perfume sin perfume, un dolor de cabeza, una clama sin clama, un idioma sin significado , tu puta sin puta, una puta, mi puta, mi vida, mi llanto…

Sergio Sanz Navarro

Me desperté en mitad de la noche y mi barca estaba sola y errante en mitad de un oceáno oscuro de incomprensión, solo me guiaban de vuelta a mi alegre sentío las alabanzas gitanas de mis mocedades espirituales. Había en mí, arrepentimiento, pendientes de culpa y precipicios de saña.

Ni sexo placentero , ni amor, ni soledad de la buena, solo un vacío que sonaba a duelo como las campanas de la iglesia de un pueblo huérfano.

Victima de mi, ¿ de quién si no? Mis dedos señaladores se achantaban ante tal magnitud de responsabilidad y sin embargo me sentía tan caprichoso, tan inmaduro, tan terco en mi debilidad…

Mi boca sabia metálica cual hospital y mi cuerpo en el que me fundía deseaba mimo y abrazarte mujer, mas yo solo encontraba indiferencia, la indiferencia del yo sin la plenitud del nosotros.

Ginebra ya no era una ciudad vip y ric, era una botella rosa que sonaba a destino y la cárcel era la canción de una jueza cuyos ojos brillaban a deseo cohibido.

Ah! Si yo tuviera ese aire de sierra morena! Repiraría mar y miles de curros jiménez y estudiantes correrían por mis venas…

Mas solo estabas tu frente a mi, grisácea pared, y soniditos de rechazo en la habitación. Ridícula se había vuelto mi vida y yo un payaso sin intentos, mas la gloria acecechaba y cual gloria me resistía y me acordaba y yo brillaba en las esquinas de tu sin razón sin razón y mi padre decía que no sabía lo que escribía y mi madre me seguía el rollo y rezaba y la compasión en la autocompasión me mecía y en las mesas de ping pong la antonia me decía que satanás era el sonido que sonaba cuando ella no cantaba y su hija, su hija, me decía…

Ay de mi! Pobrecito jaja risa suena y calla llanto y ríos corren por tus ojos cuando me miras que por que nó decirlo yá que tan feos ay y yo aqui tocándome la y la , que la sin mi estuvo en si y volvió a do porque re sonaba triste y guitarra suena a gemío y a veces a gemido y la noche es silencio que llena y otras veces es el eco de la amargura que no es cura sino castigo.

Dignidad, mistérica palabra, pero ya ves, no es otra cosa que entrega y que dejes de recopilar razones para poder amarme, para dejar de repudiarme.

Soledad es despedirse de escribir , es encontrarse sin poemas, en la bancarrota espiritual, en la compañía de la muerte, en el silencio sepulcral sin fin, pero sin embargo… cuando vienen a mi los cantares… de adentro de mi… los cantares de los cantares, me postro de sonrisas y la vida se vuelve postre de Ti, mi Amiga, mi Hermano, Gitano, Gitana, llano… bravo, clavo, especia dulce de mi dulce pulmón.

Sergio Sanz Navarro